Relatos de Ánimas

Relatos cortos escritos en largas noches


Barco de papel

•Los gemidos de las olas, el triste rostro del océano, un cielo cabizbajo llorando estrellas fugaces, comparten mis penas; se unen a mi dolor.

Navegando en un barco de papel, apesadumbrado, sin sorprenderme de las ánimas que bogan en estas aguas, victimas de un cabal fracaso.

Me siento abyecto, nebuloso. Mientras mis ojos cierro a voluntad para timonear al azar, para sentirme merecedor del naufragio que consientemente esta por llegar, contra un iceberg, contra una costa, ¡contra la Realidad!

Tiemblo ante la firme convicción de mi futuro, ¿qué habrá en el? ¿por qué temblar?

Mientras mi barco se desliza por la grotesca piel de las olas, conquistando las crestas mas altas, sintiéndose el navío mas imponente de todo este océano de lágrimas, visualizo a lo lejos -muy a lo lejos- tierra.
Tierra maldita o tierra bendita. Ajeno a este conocimiento estoy, solo se que el saber esta respuesta no me ayudará mas que para preocuparme por lo que de antemanos me preocupa.

Y es es entonces -en un paréntesis de aquella travesía- cuando pienso en las ánimas que dejé atrás, ¿por qué no buscan tierra? ¿por qué siguen navegando por años en estas aguas? Me temí lo peor.

Ahora entiendo el por qué de los gemidos de las olas, de la expresión triste del océano, el por qué lloraba estrellas el cielo cuando decidí zarpar. Ahora entiendo la causa de su notable dolor. Aquella tierra era un espejismo, no llegare jamás, se desvanecen mis esperanzas de un arribo a puerto.

Mi barco esta repleto de sal, de lágrimas de océanos, mi alma siente miedo, estoy solo y me entrego poco a poco a un digno naufragio por causa de mi desobediencia. Desobediencia contra mí mismo, que ni mi más ecuánime YO me la perdonaría.

Barco de papel


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